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lunes, 12 de mayo de 2014

7 maneras de tratar con narcisistas

Seguro que habéis visto más de una vez compendios de este tipo. «Cómo ayudar a alguien con depresión», «qué no decirle a una persona tímida», «formas de actuar con un socio del Atleti» y cosas por el estilo.

Hay que reconocer que es algo muy útil. Es una manera de decirle a los demás cómo queremos ser tratados. Apelamos directamente a la consideración de los otros para que no nos hagan daño en nuestras interacciones sociales, no nos hagan sentir incómodos ni nos traumaticen.

Y es muy necesario.

Si te paras a pensar... a saber cuánto daño habrás causado en las psiques ajenas por ser un desconsiderado. ¿Sabías que cada vez que dices que Mago de Oz es una mierda estás hiriendo la sensibilidad de millones de personas? ¿O que cada vez que te ríes de Justin Bieber haces que cientos de adolescentes se sientan incomprendidos y aislados del mundo? A saber cuántas estabilidades emocionales se han roto por tu culpa. E incluso vidas. Sí, así de dura es la cosa.

No somos empáticos, no somos considerados. Y por eso hacen falta pequeños compendios como estos, para que seamos capaces de entender los problemas de los demás y actuar en consecuencia para no herirles.

Por mi parte, querría aportar mi granito de arena con estos pocos consejos. Yo, desde muy tierna edad, he tenido un grave problema con la autoridad, y ya de más mayor acabé siendo un poco narcisista. No es cuestión de ser una punki rompefarolas (con todos mis respetos a los punkis rompefarolas cuyos sentimientos no quiero herir, perdón, soy empática), sino de no ser capaz de reconocer a las figuras de autoridad como tales porque no les consideras DIGNOS, lo cual desemboca en desconfianza, desdén y desobediencia.

Esto es algo que precisa de la comprensión, el apoyo y la consideración de quienes nos rodean, así que aquí os dejo siete consejos para tratar con gente así y que la convivencia sea mucho mejor. Son siete cosas que la gente con problemas con la autoridad experimenta a diario, desde comentarios impertinentes hasta miedos intensos, y también lo que todos podemos hacer para ayudar.


1.-  Nunca seas impositivo.

Ser impositivo o autoritario con una persona que tiene problemas con la autoridad causa el efecto totalmente opuesto al que se desea. No hay nada que estos reaccionarios odien más que el sentir que se les intenta obligar o forzar a algo de manera activa. Así que sé siempre amable, dócil y sumiso con ellos. Recuerda quién da las órdenes. Y no, en ningún caso eres tú.

2.- Nunca les cuestiones.

Los narcisistas tienden a pensar que sus opiniones e ideas son mucho mejores que las de otros en un grado mucho más extremo al del resto (porque todos lo pensamos). Si cuestionas alguno de sus argumentos, prepárate para una larga y ardua discusión en la que tendrás que demostrarle a esta criatura de Dios que tu opinión es, como mínimo, tan válida como la suya. Será largo y duro. Y muchas veces, no merece la pena. Además, llevarás al sujeto a un estado defensivo y ofensivo digno de un oficial de las SS, que le causará ansiedad, malestar y sentimiento de incomprensión y aislamiento. No le hagas pasar por eso. Es mucho más efectivo darle la razón y sonreír con convicción.

3.- Déjate aconsejar por ellos y, si la cosa no funciona, admite que fue tu culpa.

No hay nada más dramático para un narcisista que eso de que alguien intente hacerle creer que se ha equivocado. Todos sabemos que es imposible que un narcisista se equivoque. Sin embargo, a veces ocurre que cuando damos un buen consejo, la gente lo pone en práctica mal, o el universo conspira en nuestra contra para hacernos quedar como idiotas. Eso nos causa mucha angustia, nuestra autoestima se ve herida y sufrimos. Por eso, cuando un narcisista te de un mal consejo, finge que todo ha ido bien o admite que eres un palurdo y que lo hiciste mal porque no interpretaste bien sus órden... sus... sugerencias.

4.- No te hagas el duro y adúlale, que se lo merece.

Y lo sabes. El narcisista es mejor que tú y que todos, en todo. Cada vez que haga algo bien (es decir, siempre), apláudele y exalta sus triunfos. Para ellos no hay nada más difícil que tener que vivir cada día sintiendo que el universo está ciego a su superioridad y a su esplendor. Dale un sentido a su vida con tu aplauso.

5.- Ni se te ocurra pretender guiarle, darle órdenes o aconsejarle.

Esto es muy fácil de entender, hasta para ti: si el narcisista es mejor que tú en todo, ¿dónde vas, alma de cántaro? Tú a callar y a obedecer. El problema con la autoridad de los narcisistas procede del hecho de que MUY DIFÍCILMENTE consideramos a alguien por encima de nosotros mismos en cuanto a preparación, liderazgo o carisma. Nos decepcionamos pronto y tendemos a ser muy críticos con los defectos. Por lo que si alguna vez consideramos a alguien como nuestro superior, digno de guiarnos, darnos órdenes y aconsejarnos, no vas a ser tú. Piltrafilla. No nos obligues a ponernos nerviosos, que lo pasamos fatal.

6.- Asume tu envidia y llévala con dignidad.

No te avergüences. El narcisista sabe que le envidias, que quieres ser como él y que deseas sus triunfos. Intentar ocultarlo te hace parecer patético y a él le entristece. No le causes esta angustia.

7.- Siéntete agradecido por conocerle y exprésalo (pero sin ser pesado)

Al contrario de lo que pueda parecer, los narcisistas odiamos a los lameculos. Normalmente, un lameculos te adula y se congracia contigo porque intenta conseguir algo, ya sea tu aceptación o una cierta recompensa emocional de vuelta. A nosotros nos gusta que la gente sienta una grave admiración por nosotros, y que lo digan públicamente, alto y claro, sin afectación, con la serena humildad de los monjes. El narcisista tiene que sufrir mucho a lo largo de su vida: gente que tiene más éxito que ellos sin merecerlo, gente incapaz de darse cuenta de lo fabulosos que son, gente capaz de morir sin haberles conocido, lo cual es un drama... por eso, una de las pocas satisfacciones en su ardua vida es la gratitud de aquellos que le rodean y le aceptan tal como es: perfecto. No dudéis en expresar vuestra admiración de forma comedida y sincera. Para el narcisista significa mucho.


Los narcisistas y la gente con problemas de autoridad también tenemos derecho a que los demás se comporten como a nosotros nos gustaría que lo hicieran. Así podremos estar tranquilos y llevar una vida sin conflictos, sin ansiedad, estrés, depresiones ni trastornos. Estamos hartos de tener que adaptarnos al mundo. Llegó la hora de que el mundo se adapte a nosotros.