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lunes, 12 de marzo de 2012

Alcest, Flores de Asfalto y otras mariconadas de mierda.

¡Holap! He vuelto.

Ya sé que escribo poco pero no siempre tengo cosas interesantes que decir, y no me gusta hablar de mí. Si estoy aquí hoy es porque vuelvo a sentir la necesidad de expresar algo (y al fin y al cabo para eso se supone que escribimos, ¿no?)

Hace un año más o menos, empecé a desarrollar junto con Neith una serie de historias ambientadas en el entorno urbano de una gran ciudad. La serie se titula "Flores de Asfalto" y tiene contenido homoerótico, sobre todo la primera historia, "El despertar". Sin embargo, el ambiente urbano y la relación sentimental entre los dos personajes de la primera historia son sólo la primera capa, el cabo del hilo a través del cual pretendo sumergir al lector en un laberinto de realidades superpuestas, fantasía y ciencia ficción sobrenatural. Un mundo debajo del mundo, en el que las cosas tienen exactamente el valor que tienen y las almas de los hombres están perdidas, ciegas, entre la selva de hormigón y cristal de una ciudad monstruosa de la cual son el alimento. Al menos eso es lo que pretendo. Espero que me salga bien -_-U.

Cuando me siento a desarrollar las historias por escrito, suelo buscar listas de reproducción en Youtube para escuchar música con los auriculares mientras trabajo. Esto me ayuda a aislarme, a sumergirme en el entorno que yo misma estoy creando y, además, la música me inspira a unas cosas u otras en función del estado de ánimo que me transmite. Para la serie "Flores de Asfalto" suelo escuchar a grupos de dark ambient como Desiderii Marginis o cosas por el estilo, aunque depende del enfoque de cada capítulo o de los aspectos en los que quiera imprimir más fuerza. A veces escucho neofolk (grupos como H.E.R.R. o Nature and Organization), otras Ludovico Einaudi... mientras construíamos "La Salamandra" (segunda parte de la trilogía que comenzará a publicarse en Mayo en el blog de Third Kind) , tanto Neith como yo hemos redescubierto a los clásicos del jazz. Así que como veis hay mucha variedad.

Ahora mismo estamos terminando de hilvanar la última parte del ciclo, "La última ola". En esta historia, los protagonistas son los personajes más complicados a los que nos hemos enfrentado a lo largo de la serie, dado que son los más sobrenaturales. No quiero entrar mucho en detalles para no destripar el argumento, pero durante esta etapa me han inspirado mucho grupos como Mono, Daemonia Nymphe y la tríada francesa Alcest - Amesoeurs - Les Discrets, en especial el primero.

Con Alcest ha sido amor a primera vista. Escuchar a Neige —el creador detrás de este proyecto unipersonal— me transporta, simplemente. Escuchar los primeros acordes de cualquiera de sus temas me envuelve y me abre los ojos de la imaginación y de la percepción con más fuerza que cualquier otra música hoy por hoy. Cual no sería mi sorpresa cuando, durante este último mes, cuando me dio por saber más sobre las fuentes de inspiración de su música, me encuentro con declaraciones como estas:

As a child, Neige had experiences of being in contact with a "far off country", which he generically refers to as "Fairy Land". Alcest serves as the musical adaptation of the memories from this fantasy world. Neige intends for Alcest to be a journey for the listener to this world through his memories.


. . .


I just wanted to create a maternal chant, hypnotic and unreal, similar as to what I have heard in the fairy land




Muerta de curiosidad, me puse a cotillear más por la red, intrigada por la visión del mundo de este joven de mirada extraña y capaz de crear una música que me recuerda a algo, aunque no sepa a qué, como el olor de una madre o algo así.


Yo me inspiro en las visiones que tengo que puedo calificarlo como una existencia anterior. Desde que nací, me siento como conectado a “algo más” y cuando era pequeño tenía visiones muy claras de eso. Veo a Alcest como un medio espiritual que espero me traiga las respuestas precisas a esto que te estoy comentando.



Y entonces me pongo a ahondar en las letras de las canciones y descubro que hablan de otras realidades, de la eternidad del alma, de la nostalgia por la inocencia perdida... en algunos casos encuentro similitudes muy potentes con mi propio universo interior, figuras concretas como ésta:


When my eyes open in the morning
I am immediately filled with sadness
But sometimes I feel nothing
Or just the lively sentiment
Of not being here.

. . .

On the other river I wait
For years and years
With the hope to one day review
Your everlasting childhood face
Of which those peculiar silver eyes
Betray the age and wisdom.




Son dos fragmentos de dos canciones diferentes. Aunque la letra original es en francés, yo he buscado las traducciones en inglés ya que no tengo ni papa del idioma del país vecino, no se puede ser perfecta. En el primer fragmento tuve una sintonía inmediata con lo que la letra expresa; esa sensación de no pertenecer realmente a este mundo, de sentirte fuera de lugar y no en un sentido emocional o psicológico, no por el rechazo de otros o las tensiones de la vida moderna, sino en un sentido pleno y esencial. Levantarte, mirar alrededor y preguntarte durante unos segundos qué demonios haces aquí, igual que un extraterrestre. En la primera historia de Flores de Asfalto, "El Despertar", he explorado muy a fondo esa sensación a través de Cain, uno de los protagonistas. La frase que más repite a través de la historia es: "No es real". En determinadas ocasiones, tiene momentos de lucidez en los que el mundo, el ambiente en el que se encuentra o lo que le está sucediendo en ese instante le resulta absolutamente ajeno.

En el segundo fragmento me asustó un poco la exacta coincidencia de la imagen empleada por Neige con el coprotagonista de "Flores de Asfalto: La Última Ola", Caleb. Caleb es un augur, una criatura capaz de ver los futuros. Él en concreto, por una serie de circunstancias que no quiero destripar aquí, es bastante antiguo. Y su aspecto es exacto al que describe la letra de esta canción: un chico con los ojos plateados, barbilampiño, con rasgos muy juveniles pero una mirada antigua y sabia que parece contradecir esa juventud.

Temas como la transcendencia del alma, la relación de la música con la eternidad y la elevación del espíritu humano, la existencia de otra realidad que está encima, debajo y alrededor de nosotros y a la que solo se llega a través de un "despertar", son lugares comunes que Neige expresa con su música y de los que yo quiero hablar con mi literatura. Así que, ilusionada y feliz, seguí investigando, esta vez echando un vistazo a los foros y a las opiniones que la gente tiene sobre este hombre y su trabajo.

Y aquí es cuando me sentí verdaderamente molesta. Cuando empecé a leer la palabra "gay" asociada a Neige al principio no le di mucha importancia. Ya sé lo que pasa en el metal, conozco ese círculo y hay un machismo increíble imperante en él. Cualquier cosa que no sea trash-metal o black-metal parece ser una mariconada, cosa de nenas, cosa de gays. Débil, blando, ñoño. Las únicas emociones que se exaltan en determinados ambientes son las que se identifican con la masculinidad: camaradería, agresividad, dureza e instintos primarios.

Pero poco a poco me fui irritando más. Porque los detractores de Neige le atacan llamándole marica, sí, pero es que todos sus defensores abanderan la premisa "no es gay". Nadie ha utilizado aún el argumento "qué mas da".

Personalmente, no sé si Neige es homosexual o no, y ya ves tú lo que me importa. La música que hace es simplemente magia para el alma. Es sensible, evocadora y hermosa, y las tendencias sexuales, políticas, religiosas o la marca de cigarrillos que fume son cosas totalmente obsoletas, ridículas incluso, al lado de lo que hace este músico. El arte puro, la emoción honesta, la tremenda sinceridad que demuestra este tío cogiendo sus sueños de infancia, las evocaciones de su niñez y creando con ellos una llave en forma de música con la que expresa sus emociones y además nos permite a nosotros abrir la puerta de nuestros propios mundos interiores. A algunos de nosotros, al menos. Eso es algo que va mucho más lejos de cosas como ser gay o ser de izquierdas. Es algo que toca directamente el alma humana.

En Avant-garde Metal le entrevistaron en enero, y el entrevistador dice:

"This intelligent, shy, reserved and impeccably mannered young man was neither "gay” (one of the most popular insults I see flying over the social media: a graceful and clearly sensitive blond girl was in fact at his arm) nor a calculating fame-seeker". 


Algunos comentarios extraídos de los foros, de LastFM y de otras fuentes: 



"He doesn't sound like an angel, he sounds like a fag.
A girly fag at that."

"Le Secret was their worst and thats saying a lot considering I fucking hate alcest and neige is a french faggot"

"bitch music for bitches."

"The cover looks effeminate, but the music is great!"

"He's not gay! He's a great musician"

En serio... ya cansa. Sé que esto es como talar un árbol en el bosque desierto: Mi opinión no tendrá la menor relevancia ni resonancia, pero en serio, YA CANSA. Una de mis finalidades al escribir fantasía con componentes homoeróticos era perseguir la normalización. No la educación sexual, ni la denuncia. No soy una activista en pro de los derechos de los homosexuales ni tampoco me considero filogay, aunque soy consciente de que es un colectivo que aún tiene mucho que luchar, pero no me gustan las colectividades. Mi postura es que todos somos personas, no etiquetas. Y como personas complejas, profundas y ricas, poseedoras de universos interiores que asombrarían a Carl Sagan, somos libres de soñar como queramos, de vivir como queramos y de amar a quien nuestro corazón nos dicte, sea hombre, mujer, criatura de los abismos o pájaro loco. Y con quién nos acostemos no nos define más que nuestra comida favorita. Escogí la homoerótica, plasmar esta idea utilizando entre otras cosas el amor entre personajes masculinos, porque estéticamente me gusta más y porque me siento más cómoda en la piel de los personajes masculinos, por regla general.

Muchas personas, al leer "Flores de Asfalto", se quedarán en lo anecdótico: en el rechazo pleno a ese componente homoerótico, o lo contrario, a perder el interés por cualquier profundidad que la historia tenga más allá de las relaciones entre hombres. Muchos metaljeads, al escuchar a Alcest, se quedarán en lo anecdótico: En que la portada del vinilo es supergay y en que canta como un francés maricón. Es inevitable, hay personas que sólo viven pensando en eso, especialmente en determinados entornos.

Hay opiniones para todos los gustos. Pero es muy triste, lo reconozco. A mi me dan ganas de llorar cuando pienso que hay gente que no es capaz de ver a los demás con todo lo que son, que solo son capaces de ver un matiz u otro en función de lo estrecha que sea la mira de sus prejuicios. Y no lloro por ellos, por los que no pueden ver, no me molesta por aquellos que se lo pierden. No diré, con paternalismo, "peor para vosotros". No, me jode por que todos los seres humanos queremos ser vistos, valorados y apreciados por todo lo que somos, y es odioso que alguien te diga "tú eres esto, y todo lo demás que puedas ser, todo lo demás que quieras expresarme sobre ti mismo, eso no me importa, porque para mi no hay más". Esa actitud de negar a los demás de ese modo es totalmente antihumana. Y convivimos con ella, día a día.

Por mi parte, solo puedo darle las gracias a ese francés maricón de mierda por su música. Desde el fondo de mi alma, otro árbol caído en un bosque desierto, pero gracias.








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